Psicología del inversor: el enemigo vive dentro (parte 2)
Los sesgos que más daño hacen Existen patrones mentales que aparecen una y otra vez en casi todos los inversores. Identificarlos es el primer paso para no caer en ellos. Miedo a quedarse fuera (FOMO) Entrar en una inversión simplemente porque todo el mundo habla de ella. Cuando la decisión nace de la urgencia social y no del análisis, suele llegar tarde. Aversión a la pérdida Perder 100 euros genera un impacto emocional mucho mayor que la satisfacción de ganar la misma cantidad. Esa asimetría nos lleva a vender ganadores demasiado pronto y a mantener perdedores más tiempo del razonable. Anclaje al precio de compra Obsesionarse con “recuperar lo invertido” como si el mercado supiera cuánto pagaste. El precio pasado no es un argumento de inversión. Sesgo de confirmación Buscar únicamente información que refuerce nuestra opinión y descartar cualquier dato que la contradiga. Es cómodo… pero peligroso. Comportamiento gregario Seguir al grupo, especialmente en los extremos: euforia colectiva...